Robots al acecho
El problema no reside ya en que habrá menos trabajadores, sino menos empleo
Asistimos a un debate sobre el futuro de las pensiones en un momento en el que la natalidad, las estructuras familiares y la esperanza de vida de las personas hacen peligrar su viabilidad. Sin embargo, vinculamos su sostenibilidad con la pirámide poblacional y la creación de empleo sin tener en cuenta las insospechadas posibilidades y peligros abiertos por la cuarta revolución industrial. El problema no reside ya en que habrá menos trabajadores, sino menos empleo. La digitalización y la robotización no sólo crearán menos puestos de trabajo de los que destruyen, sino que producirán alteraciones profundas en la misma idea de trabajo, en las clases medias y trabajadoras, en las costumbres sociales y en nuestra propia visión sobre el mundo.
Tal y como explica Andrés Ortega en su muy sugerente libro La imparable marcha de los robots, esta “Segunda Era de las Máquinas” o de la “Industria 4.0” implica, entre otras cosas, que las máquinas sustituirán trabajos que hasta ahora se consideraban propios de las clases medias y trabajadoras. A pesar de la poca atención que dicho fenómeno recibe de las instancias políticas, este cambio de paradigma está ocurriendo ya: en menos de dos décadas se podría ver afectado entre el 40% y 60% de la fuerza laboral europea.
Ante este panorama, ¿qué sentido tienen las reivindicaciones acríticas de pleno empleo que se hacen desde los sindicatos?¿O la llamada a la movilización de la clase obrera desde determinados partidos políticos? Si la mayoría de los trabajos que conocemos en la actualidad podrán ser desempeñados por robots, ¿por qué pretender que lo sigan haciendo personas? Y si las personas no trabajan, ¿qué ocurre con ese valor que veníamos confiriendo al trabajo, la entrega a una carrera o la autorrealización personal? Quizás ha llegado el momento de desvincular empleo y trabajo para cumplir la utopía marxista del homo faber que trabaja por el placer de la creatividad sin alienación; de encontrar por fin un sistema económico justo realmente adaptado a la gran revolución digital. Y mientras tanto ¿en qué piensa la clase política? En el futuro… de las pensiones.
Asistimos a un debate sobre el futuro de las pensiones en un momento en el que la natalidad, las estructuras familiares y la esperanza de vida de las personas hacen peligrar su viabilidad. Sin embargo, vinculamos su sostenibilidad con la pirámide poblacional y la creación de empleo sin tener en cuenta las insospechadas posibilidades y peligros abiertos por la cuarta revolución industrial. El problema no reside ya en que habrá menos trabajadores, sino menos empleo. La digitalización y la robotización no sólo crearán menos puestos de trabajo de los que destruyen, sino que producirán alteraciones profundas en la misma idea de trabajo, en las clases medias y trabajadoras, en las costumbres sociales y en nuestra propia visión sobre el mundo.
Tal y como explica Andrés Ortega en su muy sugerente libro La imparable marcha de los robots, esta “Segunda Era de las Máquinas” o de la “Industria 4.0” implica, entre otras cosas, que las máquinas sustituirán trabajos que hasta ahora se consideraban propios de las clases medias y trabajadoras. A pesar de la poca atención que dicho fenómeno recibe de las instancias políticas, este cambio de paradigma está ocurriendo ya: en menos de dos décadas se podría ver afectado entre el 40% y 60% de la fuerza laboral europea.
Ante este panorama, ¿qué sentido tienen las reivindicaciones acríticas de pleno empleo que se hacen desde los sindicatos?¿O la llamada a la movilización de la clase obrera desde determinados partidos políticos? Si la mayoría de los trabajos que conocemos en la actualidad podrán ser desempeñados por robots, ¿por qué pretender que lo sigan haciendo personas? Y si las personas no trabajan, ¿qué ocurre con ese valor que veníamos confiriendo al trabajo, la entrega a una carrera o la autorrealización personal? Quizás ha llegado el momento de desvincular empleo y trabajo para cumplir la utopía marxista del homo faber que trabaja por el placer de la creatividad sin alienación; de encontrar por fin un sistema económico justo realmente adaptado a la gran revolución digital. Y mientras tanto ¿en qué piensa la clase política? En el futuro… de las pensiones.
Tal y como explica Andrés Ortega en su muy sugerente libro La imparable marcha de los robots, esta “Segunda Era de las Máquinas” o de la “Industria 4.0” implica, entre otras cosas, que las máquinas sustituirán trabajos que hasta ahora se consideraban propios de las clases medias y trabajadoras. A pesar de la poca atención que dicho fenómeno recibe de las instancias políticas, este cambio de paradigma está ocurriendo ya: en menos de dos décadas se podría ver afectado entre el 40% y 60% de la fuerza laboral europea.
Ante este panorama, ¿qué sentido tienen las reivindicaciones acríticas de pleno empleo que se hacen desde los sindicatos?¿O la llamada a la movilización de la clase obrera desde determinados partidos políticos? Si la mayoría de los trabajos que conocemos en la actualidad podrán ser desempeñados por robots, ¿por qué pretender que lo sigan haciendo personas? Y si las personas no trabajan, ¿qué ocurre con ese valor que veníamos confiriendo al trabajo, la entrega a una carrera o la autorrealización personal? Quizás ha llegado el momento de desvincular empleo y trabajo para cumplir la utopía marxista del homo faber que trabaja por el placer de la creatividad sin alienación; de encontrar por fin un sistema económico justo realmente adaptado a la gran revolución digital. Y mientras tanto ¿en qué piensa la clase política? En el futuro… de las pensiones.

Muy interesante Luis, muy bien hecho. Me gusta tu blog
ResponderEliminarmuy buen blog :v
ResponderEliminarsaludos de tu amigo neo
Muy interesantes los datos que da y la noticia en general, pero aunque desaparezcan los puestos de trabajo que se conocen actualmente, se crearán otros nuevos y lo que hay que optar es por otra manera de ver el mundo y de estudiar. Tampoco lo pueden hacer todo, porque al fin y al cabo son maquinas... o esa es mi opinión :)
ResponderEliminarEs muy interesante te felicito por lo bien que lo has hecho :)
ResponderEliminarOlá, eu sou Martin Reed, se você estiver pronto para obter um contato de empréstimo. Sr. Benjamin via e-mail: lfdsloans@outlook.com, WhatsApp: +1 989-394-3740 soma 2.000.000,00 euros. Benjamin trabalha com investidores do grupo em puro financiamento para empréstimos e dívidas com retornos de 1,9% para quitar suas contas ou comprar uma casa ou aumentar seu negócio. por favor, recomendo a todos que precisam de empréstimo e possam ser confiáveis, confiáveis e capazes de reembolsar no momento oportuno dos fundos.
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